jueves, 2 de julio de 2015

VEN.

Ven y lléname de abrazos, no sé 
Ven y lléname de caricias, tal vez 
Ven y lléname de besos, por favor 
Pero ven, y lléname la vida, mi amor.

sábado, 13 de junio de 2015

lunes, 25 de mayo de 2015

A la ciudad que me dio la vida, y al pueblo que me la está quitando.

Nunca suelo escribir cosas por aquí, pero hoy es un día "especial".
Ayer, como cada fin de semana salí a almorzar con mi familia. Mientras pedíamos y pedíamos -que los que nos conozcáis, ya sabéis lo exagerados que somos los Marín-Pérez- me fijé en la gente que estaba almorzando alrededor nuestra. Era gente común, gente de barrio en un bar de barrio, lo normal, vaya. De pronto, me percaté de que una niña llevaba un crucifijo de madera colgado al cuello similar al que me dieron a mí cuando mi Primera Comunión, y me pareció extraño, la niña llevaba un traje blanco, de estilo algo antiguo y descuidado. Me empezó a sonar aún más raro.
Pero cuando la familia se levantó, me di cuenta.

En un bar de barrio con gente de barrio, una niña estaba celebrando su Primera Comunión con un traje prestado y mucha tristeza en la cara. Y, sí, me vino a la mente el día de mi comunión, para mí fue un día bastante feliz con la familia, y si para mis padres ya fue un esfuerzo, me imaginé el esfuerzo que habrían tenido que vivir esos padres para poder celebrar la comunión de su hija allí, en un bar que más sonaba a cutre que a un restaurante de celebración. Y vi el orgullo con el que esa familia tiraba para delante como podía con su situación. Y luego nuestros políticos nos hablan de Cádiz, la ciudad que sonríe, la ciudad que funciona. ¿La ciudad que funciona? ¿De verdad funciona una ciudad donde una familia tiene que hacer esfuerzos inhumanos para llevar a su hija a almorzar?
Claramente no.

Cádiz la ciudad que funciona.
Ya lo decía este año Jesús Bienvenido: "Bajo un puente que no cumple los plazos, mi Bahía que se cae a pedazos, niños de Cádiz que van al colegio a estudiar si desayuno; y en nuestra tele local propaganda popular, sin disimulo, sin disimulo. Concejales que suben sus sueldos, millonarios de este ayuntamiento, bandoleros que cobran mil partes y tienen el arte de seguir mintiendo"

Cuánta gente en paro, cuánto robo a mano armada, cuántas casas vacías y cuántísimas personas viviendo en la calle, cuánto desembolso para una obra faraónica, cuánta gente que va a los comedores escolares con el orgullo que les queda a pedir comida porque no ganan ni para comer. Cuántísimos niños que no desayunan para ir al colegio..., y aún así, tienen la poca decencia que decir que "Cádiz funciona"

Por un momento me había ilusionado hoy, por un momento parecía que mi ciudad había despertado, joder, un partido completamente nuevo iba ganando las elecciones a la alcaldía.  Un partido al que le duele Cádiz y le duele su gente, un partido hecho de estudiantes y profesores, de personas normales y corrientes que quieren luchar por la ciudad que les dio la vida.

Pero no, tras 19 años de Teofilato, tras 19 años de mentiras y robos, mi ciudad no ha despertado. Mi ciudad sigue con una venda en los ojos que le da de merendar por las tardes. Mi ciudad se está hundiendo como el Titanic, y nadie quiere quedarse a oír las últimas melodías. Pero a nadie le importa.
Cádiz, la ciudad que (no) funciona.


viernes, 1 de mayo de 2015

jueves, 2 de abril de 2015


Tweets por el @LaaaauraMarin.