Le sonrío y él se ríe de mí.Y entonces se acerca.
Aguanto la respiración y me planteo que podría besarme aquí mismo, en medio del mundo. Justo cuando trato de decidir si soy capaz de besarle en público, él me mira intensamente a los ojos y levanta una mano en dirección a mi cara. Despacio, con suavidad, me hace una caricia con el pulgar a lo largo de la mandíbula. Estoy hipnotizada por la caricia más perfecta. Curiosamente, me parece incluso más íntima que un beso.
Forgotten, Cat Patrick.


