Sí, soy esa que escribía tu nombre en el espejo cuando salía de la ducha,
La que estaba horas y horas sin dormir solo por hablar contigo,
La que hacia miles y miles de tonterías por verte sonreír,
La que te pedía por favor que nunca te fueras,
Y a la que prometías que nunca dejarías sola.
Y aquí estoy.

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