Supongo que eso entra dentro de lo que significa amar a alguien, estar dispuesto a fracasar cada vez que intentas olvidarle. No sé cómo lo hace, la verdad, pero consigue que semanas de duro trabajo se esfumen sólo cuando sonríe. Estoy harta de fingir que ya no me importa cuando el problema que tengo es que no puedo olvidarle. Tengo que aceptar que su sonrisa me vuelve loca, y que por mucho que yo lo intente, él ha dejado marca en mi, en mi piel. Gracias a él aprendí lo que era amar a alguien de verdad, querer a alguien hasta morir, ese millón de mariposas que volaban por mi estómago cuando lo veía aparecer. No fue el primero del que me enamoré, pero sí fue el primero con el que sentí de verdad la palabra "amor". Así que, siento engañarme, no puedo (o no sé) odiar a la persona que un día me enseñó a amar.

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