
La de las calles estrechas, la de la Alameda pintada de azul

Cádiz, la de las barquillas que inundan la orilla de todas sus playas

La de la Caleta, la de las caballas de sangre y de sal

La de la Catedral convertida en la Plaza

La de la Libertad convertida en las Flores

La de tanto dolor convertido en la gracia
La del tiempo que pasa y que deja pasar
La que se pone a cantar para olvidar por Carnavales

La que con la bajamar hace un altar como le sale

La que abre el puente Canal para que salgan tós sus males
Cádiz la novia del cante, la amante del sur, la del poniente
La de en la calle la gente sencilla pero importante
Tan pobre pero elegante ciudad de nuestra salud
Cádiz Tacita de plata, más de plata que Tacita

La que siempre resucita por más veces que se muera
La del árbol milenario, la del barco de la Habana
La que por cada mañana hace el día a su manera
Cádiz la del horizonte con el sol abandonado

La del vino derramado en la tumba del dinero
La de sirenas de Astilleros

La del amor en cada barquito de vela

La de torres centinelas hechas de piedras mayores
Para que sus miradores pasen las noches en vela

Cádiz, no hay más que decir...
No hay más ciudad en el mundo
Ni mundo mas grande y con mas alegría
Que si volviera a nacer volvería a vivir, a morir y a perder
En la tierra mía.



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