“Hay un millón, según puedo acordarme, hay como un millón de cosas que tuve que decir y no dije nunca. Es un poco triste descubrirse a uno mismo pensando cosas que después nunca termina diciendo, y es que hay muchas veces que damos por supuesto que las cosas ya están dichas y no es así, es que hay mil formas de decir te quiero, ¿verdad? Hay mil maneras de quererse, mil maneras de echarse de menos, pero hay que decirlas. Las cosas las podemos seguir suponiendo el resto de la vida, pero mientras no se digan, no valen lo mismo.
Yo les propongo que piensen en un momento en eso y se darán cuenta que hay mil cosas que pasan al día en la que no prestamos, ni paramos ninguna atención y de repente, te das cuanta que es el eje de todo, tu madre, tu padre, tus hijos, los amigos del trabajo y los que no son del trabajo, en fin… Millones de cosas pueden ocurrir. Porque es mucho más bonito saber que alguien siente por ti que imaginárselo. Porque no hay años que sirvan para encubrir las palabras que no se dijeran nunca. Les invito a reflexionar sobre eso, y a que no se les quede nada en el tintero. Así que, buscando, buscando, encontré un hilo, encontré una aguja y 796 corazones. Los cogí uno a uno y los fui hilvanando y construí una vela. Cuando abrí la ventana, supe que podría pasarme toda la vida mirándote sin atreverme a decirte nada.
Y es mucho más bonito saber que te quieren, que imaginárselo.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario