Cuando alguien a quien has prometido unirte hasta que la muerte os separe te dice
"nunca te quise" deberías de morir al instante. No tendrías que despertarte día tras día después de algo así, tratando de comprender cómo es posible que no lo supieras. La bombilla nunca se me encendió. Debería de haberlo sabido, por supuesto, pero tenía miedo de ver la verdad y el temor hizo de mí una estúpida.
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