sábado, 14 de septiembre de 2013

Buenos días, princesa (I)

-¿De verdad te gusto? ¿Cuánto?
Mucho. muchísimo. Lo suficiente como para casarse con él mañana mismo. Sin embargo, no termina de creerse que aquello esté pasando. ¿no es un sueño? Se siente como en una nube. Su cerebro no lo asimila y su corazón hace unos minutos que va tan deprisa que le da miedo sufrir un infarto.

Los dos se miran, ahora cómplices. Aunque ella sigue en la nube de lo inceríble, por fin logra sonreír. Él la sujeta con una mano por la cintura y con la otra le aparta el pelo de la cara hasta recogérselo detrás de la oreja. Le da un beso en la mejilla, y, a continuación, se acerca a su boca.
sus labios, como dos imanes de distinto polo, se atraen irremediablemente aquella noche.

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